jueves, 26 de marzo de 2009

Tú y simplemente Yo

Llegue a pensar que había sentido lo que debió haberse sentido,
hay cosas que cuando suceden dejan una experiencia y una huella,
hay muchas que no se borran, al parecer son como manchas de sangre
aunque hay otras que ni sientes, que se han ido pero
ya no están contigo.
Cuando he llegado a pensar que he terminado de conocer todo
es cuando comienzo un camino de ignorancia.
Hay algo que no logro entender, porque cuando te empeñas en entregar el corazón, nadie está dispuesto a recibirlo?
pero cuando alguien decide comenzar a entregarlo y
te lo entrega es cuando dices que es el momento de priorizar y
que cosas así no forman parte de tu numero 1.
Quisiera entender el amor. Es tan inesperado, tan precipitado
entra sin llamar a la puerta y cuando llama no es correspondido,
todavía existimos personas que vivimos en las “Olimpiadas del Amor”
jugamos con el corazón sin importar las consecuencias.
Herimos sin saber que hemos herido,
no perdonamos sabiendo la necesidad del perdón.
Pero he de entender algo.
El amor jamás será comprendido.
Quien puede decirle al Sol que vea a la tierra con alegría o
quien puede decirle a la luna que ame a las estrellas?
cada ser ve la vida de manera distinta
pero lo más importante es vivirla correctamente.
Somos 2 enamorados con un solo propósito,
amar y ser amados, pero, como será que este amor carnal
llegará a ser alguna vez como el ser del amor que es puro y real?
Quiero pensar que te quiero pero no lo suficiente
como para amarte y sé que cuando te amo no me querrás ¡ Hay!
Qué difícil es el amor.
Perdóname por ser como soy aunque no te prometo cambiar
para ser como tú quieras sea, aunque si podré quererte
hasta que el corazón palpite, pero amarte definitivamente no lo sé.
Hoy soñaré contigo, pero no prometo, no dormir,
mañana es un día largo e igual tal vez te veré,
te daré el beso que quieres
ese inolvidable que se le da al amigo que pudo haber mandado al corazón
pero el cual no quiso ser mandado.
Que Dios guarde de Ti y se apiade de ambos y
nunca olvidemos que la raíz del amor es Dios.

Marjel Espinoza Ortíz

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