jueves, 26 de marzo de 2009

Doble Dirección


Hoy subí a una montaña, cuando logre llegar al fin, a la cima, pude ver una hermosa vista había una temperatura muy cálida, cuando había logrado recuperar el aliento. Logre ver a una larga distancia varado en medio de mi paisaje, como un árbol solo en el desierto, obstruía mi vista pero decidí volverme a él y verlo con atención cuando lo miraba ví que estaba solo pero acompañado por una multitud, estaba feliz, pero de sus venas brotaba sangre, Sentía dolor pero su rostro transmitía paz. Este era un ser que había luchado en la guerra, la peor guerra de todas, la de sus deseos y pensamientos y al parecer había salido victorioso pero no era lo que realmente se necesitaba, había logrado RACIONAR sus sentimientos y emociones, olvidándose que antes de razonarse se sienten y se viven al extremo.
Pero que podría hacer este hombre, varado ahí acompañado pero solo, dolido pero feliz.
Había llegado a una conclusión, cuando el cielo pinta trasparencia no es más que la apariencia pues no conoces el porvenir.
Luego recordé que no solo existe el norte y que una moneda no sólo tiene una cara, por ello voltee al sur, el sol alumbraba y el calor era más soportable, y vi una roca era solida, era fuerte. Pero de que serviría una roca, no era una construcción pero de ahí nacería la mejor. Cuando llegas a tener una base tan solida y fuerte podrás ver con fortaleza y transparencia.
Pero después de estar ahí un tiempo recordé que debía dejar de admirar y comenzar a vivir y fue cuando esa voz angelical dijo “Estoy aquí” por eso jamás eh de olvidar que El está ahí.

Marjel Ayin Espinoza

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